LA GATA Y EL BOMBERO

 

Buenas a todos. Os colgamos una breve  historia de una gatita siamesa que se llama BLANCA. Para todos los cinéfilos que les gusta las versiones originales, os lo contamos como lo vivimos nosotros y… cómo lo vivió BLANCA.. Preparad palomitas y esperamos que os guste.

PELÍCULA:   WARNER & BROS     PRESENTAN:

TÍTULO VERSIÓN ORIGINAL:      ESTOS HUMANOS ESTÁN  “ZUMBAOS

TÍTULO VERSIÓN TRADUCIDA:  LA GATA Y EL BOMBERO

Versión humana: La gata y el Bombero

Hace unos días, nos llegó Marisa, mujer agradable y simpática, para que le solucionásemos la problemática de partos constantes con las gatas en su campo.

Uno de los días, nos trajo BLANCA, que así se llama a pesar de ser siamesa. Hay que ser cautos a la hora de sacarla del trasportín. Reme, con años de experiencia en manejo gatuno, después de decirle cositas a través del transportín y ver cómo Blanca le BUFABA procede a pasarla a su habitáculo. Lo que Reme no pensó es que el miedo puede hacer que un animal, y más siendo gato, se pueda meter por los huecos más recónditos y estrechos. Y eso es lo que hico Blanca, saltar por un hueco  por el que no cabe una mosca entre el trasportín y la jaula, y “ VOLAR “ hacia el patio. Ahora esperamos un poquito que se calme, y la cogemos para meterla en su habitáculo, pensamos todos.  ¡¡NÁ, DE NAAA !!. De repente, como por arte de magia, la gata pareció trasformarse en gata voladora, y tras ir “ en contra de la gravedad “ en dirección vertical de borde en borde, como si hubiese una escalera invisible, con facilidad cual ave fénix y ante la mirada atónita de Marisa, Reme y Adela, BLANCA había subido a una viga transerversal del patio, a la altura de un segundo piso y a la que según  las leyes físicas para los mortales sólo se podría haber accedido bajando desde arriba.

Subimos a la azotea y al inclinar la mirada hacia el patio allí estaba.: una gata asustada, en medio de una viga, con ojos como platos y el abismo a un lado y a otro.

¿ Quien era el guapo o la guapa que bajaba a por la gata ? Aquí es donde entraba los cuerpos especiales al servicio del ciudadano: LOS BOMBEROS. Desde la azotea, el bombero, con su arnés de seguridad, casco, guantes e indumentaria habitual para su tarea, intentaba desde arriba acceder a BLANCA, pero ésta, cada vez estaba más asustada y tensa: parecía ser capaz de cualquier cosa, incluyendo saltarse al bombero, al camión,  y si hacía falta seguir volando. Imposible cogerla. Por arriba nosotros, en el tejado el bombero, en la viga la gata y abajo en el patio, la dueña. La imagen era digna de los comics “ LA RUE DEL PERCEBE “ La única opción era asustarla para que cayese de nuevo al patio de la clínica y hacernos allí con ella. Pusimos todo tipo de utensilios, cajas, toallas, escaleras y demás “ trastes “ que le diesen a Blanca confianza para bajar e impidiesen una desgracia mayor…. Silencio……tensión…… el bombero se descuelga más, y más , y más hasta que…..  ¡ EL MIEDO ES LIIIIIBREEEEE !!!!.   BLANCA voló pero esta vez hacia abajo. Como tenía que seguir rompiendo las leyes de la física, la lógica y  todo tipo de normas de convivencia humanas, ESTIMÓ OPORTUNO QUE EN EL “ VUELO  VERTICAL,” ERA HORA DE METERSE POR UN HUECO DE LA VENTANA, EN EL PRIMER PISO EN CASA DE NUESTRA VECINA.

Tras entrar con la vecina la localizamos en… ¡ HORROR ¡ ESTÁ EN LA TERRAZA, que es un primero y da acceso a la calle. Si salta ya no la veremos más. Su dueña Marisa, se arma de valor y se concentra (  las gatas la conocen pero nunca se dejan coger por ella ). Tras acercarse a BLANCA con cariño, ternura y desconfianza , la acaricia y la coge en brazos, pero una vez en el salón, la gata se asusta y se le escapa, no sin antes dejar a la pobre Marisa la marca de la 4 uñas en la barriga al hacer fuerza para soltarse. BLANCA sigue con ataque de pánico y esta vez  más que transformarse en animal volador pareciera haberse transformado en saltamontes o rana. BLANCA parece que tiene un muelle y salta de armario a tele, de tele a sofá, de sofá a armario, tele , armario, lámpara, sofá,…  ¡¡POING, POING, POING…. ¡. Por supuesto entre salto y salto no podía faltar  tirar los platos y cuencos de porcelana china de regalo de bodas de nuestra vecina, hacer de trapecista en la lámpara, hasta que…. ¡ QUIETOS ¡!. SE HA PARADO EN LO ALTO DEL ARMARIO….. con los ojos como platos. Por fín nos hicimos con ella y la llevamos a la sala de hospitalización, en su “ suit “ individual. Al día siguiente fue intervenida con éxito y en unos días se ha recuperado perfectamente gracias a los cuidados del personal de la clínica y sobre todo del cariño de su dueña Marisa. Ahora BLANCA está libre en la parcela de Marisa y puede quedar con su pandilla para contarles su aventura.

Versión felina: Estos humanos están “ zumbaos “

Hola , me llamo… BLANCA y vivo feliz en la parcela con mi amiga Marisa y unos cuantos gatos más. Marisa nos cuida, nos da de comer, nos llama y nos acaricia. Tengo muchos bebes y corren y andan por ahí de parcela en parcela.

Os tengo que contar algo que me paso el otro día, y que me dejó desconcertada.  Mi amiga Marisa, el otro día me metió en una caja con una puerta con agujeros. Nunca lo había hecho, y cuando me di cuenta estaba dentro de eso que le llaman “ coche “, que es  con lo que Marisa viene y va todos los días. Estaba asustada, pero si a Marisa no le pasa nada, tampoco me tiene que pasar a mi, pensé.

Aparcó el coche y se bajó. A mi me parecía todo muy raro. Alrededor mío había  edificios por todos lados ( no se cómo pueden vivir ahí ). Me metió en una clínica veterinaria, que es , por lo que me han dicho otros gatos, el lugar donde curan a los animales cuando están enfermos, y donde les ponen vacunas. Todos los humanos que había allí vestían igual, de azul ( que poco originales son ). De repente, una chica con  gafas que llamaban Reme me empezó a decir cosas por la puerta de la caja: ( ¡! NO ME GRITES AL OÍDO ¡¡ , LE DIJE). La situación no me gustaba, así que cuando vi la caja un poco abierta y un hueco pequeño,….  SALTÉ HACIA NO SÉ DONDE. Estaba asustada y al mirar hacia arriba vi el cielo, como el de mi casa y pensé, por ahí voy. Me fui subiendo no sé cómo de sitio en sitio, y hacia arriba. Yo sólo quería volver a mi casa y mi campito. Al rato me encontré en un soporte grande y el abismo a un lado y a otro. A los gatos no nos dan mucho miedo las alturas, pero había subido demasiado alto y no sabía que hacer.

Al rato empecé a ver personas que me miraban desde arriba, desde abajo, desde unos huecos con cristales que llaman ventanas. Me llamaban y me decían  BSSBSSSBSSS, GATITA, GATITA,…  De repente, una persona vestida de STAR TRECK me viene desde arriba colgado de una cuerda ( lo sé porque veo la televisión de mi amiga Marisa ). Tenía un casco y vestía de rojo: ESE SI QUE VESTÍA RARO. Yo pensé, pero que te vas a caer. También me llamaba, y me tendía la mano. Cada vez estaba más cerca y cuando ya casi me iba a coger,  no me quedó más remedio que saltar hacia abajo.

Yo no sé cómo bajé, pero en uno de los saltos ME METÍ POR EL HUECO DE UNA VENTANA. Al entrar me dí cuenta que era parecido al interior de la casa de mi amiga Marisa, con sofás, camas, … No entendía bien qué estaba pasando. Me recorrí la casa y me quedé en el balcón agazapada ( al menos allí veía el cielo ). Al ver a Marisa me tranquilicé. Me empezó a hablar con su voz dulce y me cogió en brazos, pero me asusté mucho y salté ( creo que le hice daño sin querer con mis uñas ). SALTÉ Y SALTÉ Y SALTÉ…Algunas de las cosas que estaban colocadas las tiré al suelo y se rompieron ( parecían unos comederos gigantes ). No sé cómo me cogieron rápido y me metieron de nuevo en la caja con la puerta con agujeros.

Me llevaron a la clínica y recuerdo que ese día me pincharon ( duele un poco, como me han dicho otros gatos ) y  entré en un sueño profundo… cada vez estaba más tranquila y relajada… SE EMPEZABA A ESTAR BIEN… y  … ZZZZRRRRZZZZZJNNNN.

Lo último que recuerdo es que me estaba despertando y era agradable. Tenía frío y Reme y Adela me tapaban con mantas calentitas y… bueno, tampoco se está tan mal, pensé.. Estuve unos cuantos días y la verdad es que me cuidaban, me acariciaban y me decían cosas. Uno de los días vino mi amiga Marisa. Me alegré mucho de verla y me dijo que nos íbamos a casa.

Cuando llegué a casa vi a mi pandilla gatuna y se lo conté a todos. Se quedaron “ GATIFLIPADOS “, sobre todo cuando les dije donde viven y cómo visten algunos humanos. Por lo visto me han operado para no tener más gatitos. No les entiendo mucho: me dan de comer, me quitan la comida, me acarician, me pinchan, me encierran, me sueltan,… ya no se que pensar.  En fin, tampoco son tan malos, pero después de esta aventura, sólo puedo decir que menos mal que he nacido gata, y que estos humanos están algo “ ZUMBAOS .“

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